13/14 abril

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El equipo cadete Clínica Dental Gálvez MB venció en la cancha de Basket Cartagena '99 por un ajustado 55-58. El partido, primero de la fase final de clasificación, estuvo lleno de alternativas y emoción. Vibrante desde el inicio hasta el desenlace, el duelo no se decidió en el último minuto.

Los cadetes de Molina Basket viajaban con la única baja de Jota Meseguer para enfrentarse con Basket Cartagena '99, que había terminado en el quinto puesto del Grupo B. Sí formó parte de la expedición molinense el jugador infantil del Capitrans MB Nicky Matthews que, a pesar de llevar varios días de inactividad, colaboró decisivamente en el triunfo del equipo.

El encuentro arrancó bien para el Clínica Dental Gálvez MB. Una notable actividad defensiva contuvo el ataque cartagenero durante los primeros minutos, dando una ligera ventaja en el marcador (0-4); sin embargo, Basket Cartagena reaccionó con un parcial de 7-0 para recuperar la iniciativa. A partir de ahí, la igualdad fue máxima y ambos equipos encontraban dificultades para anotar. De esta forma, el primer cuarto se cerró con 10-8.

El segundo período fue de un nivel altísimo. El equipo cadete de Molina Basket ofreció unos minutos de juego excelente ante uno de los rivales más potentes con los que se ha enfrentado.

Todos los jugadores del Clínica Dental Gálvez MB, incluso quienes no tuvieron su mejor día en ataque, como Riquelme, Orive o Nicky, colaboraron en uno de los mejores cuartos del Clínica Dental Gálvez MB esta temporada.

En ataque, se anotaron 23 puntos, combinando canastas en contraataque y en estático, desde fuera y dentro de la zona, tras robo y tras rebotes ofensivos. La producción de Sarabia y David fue secundada por Pablo y Kiko desde el exterior; mientras que Barroso y unos notables Pedro y Antonio Mateo sumaban puntos y rebotes en las dos canastas.

Basket Cartagena también contribuyó a aumentar la calidad del partido. Sus jugadores respondieron a la intensidad del juego molinense con un excelente acierto desde la línea de tres puntos, anotando cuatro triples en este período. De este modo, consiguieron mantener la delantera en el marcador durante la mayor parte del segundo cuarto.

Un triple de Sarabia puso por delante a Molina Basket, que se fue al descanso con una pequeña ventaja (27-31) tras un 2+1 de Mateos.

En la reanudación, Molina Basket atravesó una inexplicable crisis. Varios balones perdidos, errores en los marcajes defensivos e, incluso, discusiones entre compañeros durante el juego echaron por tierra todo el trabajo de la primera mitad. Un parcial de 15-3, sólo interrumpido por una canasta en acción individual de Pedro Mateo, devolvió la iniciativa a Basket Cartagena y propició la mayor ventaja a favor de los locales (46-38).

Los molinenses volvieron poco a poco a retomar el pulso al partido. Recuperando la concentración en defensa, frenaron la producción ofensiva de los cartageneros. Sin embargo, también los cadetes de Basket Cartagena aumentaron su intensidad y adelantaron sus líneas de presión. Entre el final del tercer período y el inicio del cuarto, ambos conjuntos encontraron grandes dificultades para anotar.

En Molina Basket, Kiko asumió la responsabilidad en ataque y logró nueve puntos consecutivos en esta fase entre los dos cuartos. A pesar de comenzar el partido desde el banquillo, el cadete molinense finalizó como máximo anotador del encuentro con 16 puntos, lo que también supone su mejor registro anotador de esta temporada.

La brecha en el marcador a favor de Basket Cartagena oscilaba entre tres y ocho puntos. El choque entró con 52-45 en los últimos cuatro minutos.

La remontada parecía muy complicada dada la igualdad entre los dos conjuntos. No obstante, el equipo de Molina Basket consiguió elevar a un nivel superior la concentración y la intensidad de su juego. No sólo detuvieron en seco la anotación de Basket Cartagena, sino que además recuperaron la frescura y el orden en la faceta ofensiva.

En una exhibición colectiva impecable, los jugadores del Clínica Dental Gálvez MB recortaron la diferencia hasta llegar igualados a un trepidante epílogo.

Una canasta de Antonio Mateo empató el duelo en el último minuto (53-53). En el siguiente ataque, Basket Cartagena anotó un tiro exterior que le dio una ventaja de dos puntos; sin pausa en el juego, el Clínica Dental Gálvez MB respondió con un triple de Kiko para retomar la delantera; a continuación, los cartageneros fallaron un lanzamiento de media distancia y David Gómez atrapó el rebote recibiendo una rápida falta personal, aunque sin opción de tiro libre.

Con sólo veinte segundos de partido, Molina Basket tenía la posesión y una ventaja mínima (55-56). A pesar de que la primera opción era dejar que el tiempo corriese lo máximo posible, los cadetes molinenses decidieron atacar el aro rival. El lanzamiento no entró, pero David capturó el rebote ofensivo y anotó. Basket Cartagena dispuso de tres segundos para un último ataque precipitado que fue errado.

El 55-58 final refleja lo igualado de un duelo que pudo haber ganado cualquiera de los dos conjuntos. En los momentos decisivos, los cadetes del Clínica Dental Gálvez MB se hicieron dignos merecedores de la victoria por la determinación y la voluntad demostradas en su trabajo colectivo.

Un dato ilustra el rasgo que identifica a este grupo: en los minutos finales, las últimas seis canastas en juego que propiciaron la remontada fueron anotadas por seis jugadores diferentes. De este modo, Molina Basket puso de relevancia una vez más cuál es su punto fuerte: funcionando como un bloque, este equipo puede competir contra cualquiera. E incluso conseguir victorias tan exigentes como la lograda en Cartagena.

Escrito por J. A. Pujante

Dos triples de Paula Lucas y M.V.Fenoll, los únicos de Capuchinos en todo el partido, dieron mucha emoción a un partido que dominaron las molinenses hasta el último cuarto. El resultado final fue de 37-39.

Los dos equipos eran conscientes de que este encuentro era bastante trascendente para poder aspirar a subir alguna plaza en la clasificación final. El ACG Molina Basket, a través de una gran defensa dejó en solo 3 puntos a las colegiales en el primer cuarto. No podemos obviar el dato de que Capuchinos acreditaba hasta el encuentro 61,4 puntos anotados de media por partido, lo que equivale a unos 15 por cuarto. En ninguno de los cuatro de este partido la defensa azulona concedió esa cifra.

Pues bien, como decíamos, el inicio fue muy favorable a las chicas de Jose Juan Piqueras y Emilio Vicente. A través de una buena circulación en ataque, se lograban obtener lanzamientos cómodos. Así, Ascen con una de 2 y Carmen con un gran triple abrieron una pequeña brecha para cerrar los 10 primeros minutos con un marcador de 3-11.

El poderío en la zona de María Albert, la jugadora más alta de Capuchinos se dejó notar un poco en los primeros compases del segundo cuarto. El rebote empezaba a abrir una vía de agua en la sólida defensa molinense. No obstante, 4 puntos de Silvia y otros 4 de Mar, daban la máxima ventaja del choque a las visitantes (5-19, minuto 14), que después se repetiría tras canasta de nuestra María (9-23, minuto 19). La infantil Claudia también colaboró en este tramo final de primera parte, ayudando en la recuperación de balones y forzando alguna falta.

Tocaba reacción de las locales, pero la buena lectura defensiva de Pilar, el temple de Lucía desde los tiros libres y una nueva canasta lejana de Carmen, seguía manteniendo a Molina por encima de la llamada barrera psicológica de los 10 puntos, de la que bajó Capuchinos sobre el minuto 27. Una canasta de María y un triplazo de carácter de Lucía hicieron que este cuarto acabase con empate a 12, con un total de 24-35. Noemí y Ángela, con menos minutos que en otros días, no fallaron a su cita con la lucha y el esfuerzo.

Pero cuando todo parecía más o menos encaminado, una mala serie de decisiones azules en ataque, cruzando pases imposibles de un lado a otro del campo, permitieron a las de casa anotar corriendo, algo que no había sucedido en el resto del encuentro. Además, el bagaje de Molina Basket en el último cuarto fue de solo 4 puntos, por 13 de sus rivales. Para más inri, como ya comentábamos en la entradilla de este artículo, las dos últimas canastas de Capuchinos fueron dos triples, lo que puso el marcador en 37-39.

Las de Cari Sánchez dispusieron de la última bola. A falta de 4 segundos sacaron y consiguieron llevar el balón a la zona pero el tiro a la desesperada fue bien punteado por la defensa de Molina, que acabó como empezó, defendiendo a un gran nivel y con mucha actitud. El partido de la primera vuelta fue similar, con otro resultado ajustado de 52-49.

La próxima semana el ACG Molina Basket jugará su penúltimo partido en casa. Será contra Samafru Basket Las Torres.

El sábado a las 12 en el Serrerías nos tocaba jugar contra el equipo de las Torres de Cotillas, un equipo que esta temporada va de menos a más, y aunque se le había ganado en un amistoso y en el primer partido de la liga, no deberíamos de confiarnos. A esto se unía la ausencia de Jesús Galvez, incorporándose al equipo los benjamines Jorge, José y Jaime.

Un primer sexto donde el equipo visitante sorprendió a los nuestros ganando el mismo por 12-15, el segundo los nuestros se centraron en defensa dejando el marcador visitante a 0 y solo logrando 3 puntos que ponían igualado el marcador, el tercer sexto fué igualado, el cuarto sexto tras un tiempo muerto solicitado los nuestros salieron centrados en el partido y un magnífico Alvaro Corrales que conseguía marcar la diferencia con varios robos de balón, y asistencias haciéndo despegar y casi romper el marcador para los nuestros por delante de 15 puntos, el quinto y sexto tiempo fueron de claro dominio local aumentando la ventaja hasta un final 60-35.

Un partido en el que se vió lo peor y lo mejor de nuestros jugadores y que estos demostraron que no se pueden confiar y que siempre hay que estar luchando hasta el final.

Destacar a Alvaro Corrales que aunque entró muy frio poco a poco fué el revulsivo del equipo, magnífca actuación de los tres benjamines Jorge, José y un Jaime que cada día destaca más en este equipo. Una excelente actitud de nuestros alevines Alvaro Morales, Nacho, Alvaro de la Puente, Luis, Alejandro y Jastin, que cada día se van conjuntando mejor. Enhorabuena JULITOSPARTANICOS.

Eran las 6,30 de la tarde cuando abandoné el sofá calentito y, decidí montar en moto para dirigirme al partido que debía disputar mi equipo, el RESTAURANTE GRAN MURALLA-MOLINA BASKET, contra el SUPERDUMBO MARISTAS. Hago aquí mención de las empresas que colaboran con nuestro deporte ya que entiendo que son vitales.

Recordaba el partido que este equipo disputó en Molina, donde nos infringieron una severa derrota, con una más que dudosa actuación arbitral que, por supuesto, obedece única y exclusivamente a mi criterio personal y, en tal medida, parcial. De aquel encuentro recordaba en especial a alguno de los jugadores del equipo de Maristas, donde destacaban al menos cuatro de sus principales jugadores, uno por posición. De entre todos, pude darme cuenta de uno que en particular, tenía unas capacidades muy importantes y bastante talento deportivo y que, además, conseguía lanzar a canasta desde el tiro libre de un modo destacado, es decir, en muchas ocasiones. A pesar de todo ello, consideraba que era un equipo batible.

Con estos antecedentes, llegué al pabellón de los Maristas, aterido de frío y maldiciendo mi decisión de ir en moto, me preguntaba: ¿Qué necesidad tenía? Si allí era fácil aparcar, por fin lo atribuí a mi terquedad y lo deje correr, ya que únicamente yo sería la victima de mis decisiones.

Llegué con tiempo suficiente para hacer unas fotos al banquillo y una vez en la pista los quintetos titulares, decidí que había llegado el momento de situarme en le graderío. Pude ver que nuestro equipo estaba acompañado por bastantes seguidores y seguidoras, destacando un grupito de jóvenes que se posicionó muy cerca del banquillo y que animaban con cierta valentía.

Pronto comenzaron a suceder cosas extrañas y en menos de dos minutos, nuestro equipo se había colocado en el bonus, es decir, ocho minutos por delante para que el equipo de Maristas dispusiera de tiros libres y comencé a sentir esa desazón que me acompaña cuando atribuyo ciertas injusticias al equipo arbitral. A pesar de ello, nuestro equipo desarrollaba un juego primoroso que le permitía ir delante en el marcador. Terminó el primer cuarto, transcurridos más de veinticinco minutos y nuestro equipo estaba por delante, creo que superando los treinta puntos. Todo ello, a pesar de la labor de la pareja, que tendenciosamente iba castigando con faltas personales a nuestros jugadores.

Motivos más que suficientes para añadirle bemoles a la situación que se nos planteaba. Toni, hacía numerosas rotaciones para evitar que sus hombres cayeran víctimas de la labor arbitral, que se mantuvo con idénticas características en el segundo cuarto, pero he de admitir que en esta oportunidad, con mayor ecuanimidad. Por cierto, me sorprendía viendo como su número 10, lanzaba tiros libres como si fuese el guardián del laberinto, por contra su trabajo defensivo y el continuo uso de los codos en la subida del balón, no era castigado con idéntico criterio.

Entre lanzamientos, perdidas de balón, pases, rebotes, faltas, pasos, dobles, intencionadas, tiempos muertos, más silbatos, amonestaciones, protestas, gritos desaforados desde la grada, apoyos incondicionales a nuestros jugadores y a los de Maristas por parte de sus aficionados, tragos de agua, isotónicas, apuntes de los segundos entrenadores, miradas cómplices de los primeros y sufrimiento general, llegamos al final del partido empatados; creo recordar que con 81 puntos cada equipo. Era el final soñado para un encuentro que había desbordado en su intensidad y emoción, no importaba el ganador, pero lo realmente impactante estaba por suceder. He de decir en esta ocasión, que había entre la grada, personas del CB Molina (próximos rivales) con quienes departimos con gran cordialidad y también el equipo de San José de la Vega, otro rival en breve, interesándose activamente por el juego que se desarrollaba.

Entramos en la fase eléctrica del partido, con algunos jugadores ya expulsados, con actuaciones poco afortunadas de los árbitros, con el número 13 del equipo contrario haciendo un trabajo brillante, pero impregnado de la sabiduría del veterano, que conoce bien sus limitaciones y las características de este bonito deporte. Entre gritos y alaridos, se produce una jugada que determinó el partido, ya que, por lo que recuerdo, apenas quedaban unos segundos, con el marcador empatado cuando Emilio hace una entrada fantástica a canasta y es arrollado por uno de los defensores de Maristas y que, cuanto todos creíamos que sería un dos más uno, definitivo para el partido, resulta que uno de los colegiados decide que lo que nosotros entendíamos como un acto a favor, por arte del poder mágico del que disponen los colegiados, se convirtió en falta en ataque, anulando la canasta y con la quinta falta de un jugador que se encontraba en racha. Todos nos temimos lo peor cuando en la siguiente jugada, consiguieron adelantarse los del equipo de Maristas. Otra anécdota más, nuestros jugadores llenos de coraje y entusiasmo, consiguieron sobreponerse y empatar de nuevo para otra prorroga. Estábamos alucinando bajo los efectos de la bestial adrenalina que nos producía el vértigo del encuentro. Pero, aún estaba por llegar lo mejor.

En la segunda prorroga, todo comenzó mal para nuestro equipo, y el desarrollo de la situación, dió con que uno de sus jugadores, que según recuerdo portaba el nombre de Emilio en su camiseta, comenzase a anotar triples como si de un domador de leones se tratase, uno tras otro, con impunidad. No entendíamos nada; ¿de dónde había salido semejante lanzador?, así que consiguieron colocarse arriba en el marcador, por al menos 6 o 7 puntos, no recuerdo muy bien. Pero a nuestro equipo le quedaba Mario, ¡joder, que partido de Mario!, yo gritaba desde la grada: ¡Mario MVP! Y ¡Mario sacó de nuevo su fusil!, disparando como un certero cow-boy, anestesió el griterío de los seguidores de Maristas y nos llevó a acercarnos en el marcador. Pero aún quedaba la ¡traca gorda!. Se me olvidaba decir, que no recuerdo en que momento fue en el que su jugador más determinante fue expulsado por cinco personales, así como su número quince y alguno más. Los colegiados iban equilibrando las faltas personales y, tengo que admitir, que a partir del tercer cuarto, dispensaron una ecuanimidad bastante correcta, fallando continuamente en ambos aros, según decían algunos entendidos de la grada, porque yo, en realidad entiendo bien poco.

A riesgo de ser pesado en la narración, intentaré transmitiros lo sucedido, tal como yo lo recuerdo, ojo al dato, puede que no sea real, así como el resto de mi narración, pero aquí lo transmito como yo lo viví:

Quedaban aproximadamente 2,4 segundos, cuando cometimos una falta personal, creo que el marcador estaba algo así como 105 -104, va al tiro libre uno de los jugadores que hasta ahora no había sido utilizado, anota el primero con lo que consiguen 106-104, ¿cómo era posible que ese jugador tuviese la mano tan fría?. Lanza el segundo, falla, Martín (otro de los grandes héroes de la noche) consigue el rebote, alguien de Maristas hace falta o, al menos, así lo interpreta el colegiado, ante la protesta y el desaire del equipo anfitrión. Más tensión, la posibilidad de otra nueva prorroga se abría ante nuestras esperanzas, pero para ello era necesario convertir los dos tiros libres y Martín era el encargado de renovar nuestros más brillantes deseos.

Quedaban 1,4 segundos y el aro aparecía ante el lanzador, como las fauces de un tigre, al que hay que lanzarle comida si pretendes no ser devorado. Pero Martín demostró que estaba preparado para ese momento, que toda su vida deportiva se concentraba en aquel segundo y cuatro décimas. Lanzó el primero y, pum, pum, pum... entró. Gritos aplausos y brazos en alto por nuestra parte, de nuevo el silencio absoluto intentó apoderarse del ambiente, que fue alterado por el intenso griterío de los aficionados de Maristas intentando desequilibrar a nuestro lanzador. Un bote, otro, otro, mirada al aro, la frente perlada de Martín intentando reconocerse en la mecánica de lanzamiento, al fin el balón sube y... toca el aro que lo repele. Y ahora viene lo más interesante, uno de los jugadores de maristas lo toca, pero el todopoderoso Javi Piqueras, con su mediana estatura y su endiablada pericia, consigue arrebatarle el rebote y sin llegar a bajar el balón, lo suspende en el aire tocando el tablero cuando la bocina señalaba que había concluido el encuentro; era el desenlace definitivo, si entraba: victoria merecida; si no entraba: derrota compartida.

¡Y al final... ENTRÓ! (106-107) Fue fantástico el alboroto que se produjo en nuestro lado de la grada y la desazón que se sintió en el otro lado de la grada. Nuestros jugadores flipaban con el resultado, gritaban y saltaban como cabras enloquecidas, celebrando una victoria que vale mucho más que la certeza del resultado. Demuestra como se consiguen grandes gestas, acumulando valores individuales en búsqueda del bien común. Os doy las gracias, por permitirme volver a soñar con un partido de basket, ha sido fantástico.

Aunque he nombrado a algún jugador, no quiero dejarme a nadie en el tintero, si lo he hecho así, ha sido por darle contenido a la narración, pero tengo que nombrar el brillante trabajo de Fran, de Adrián Contrerás, de Andrés Manzano, de José Piqueras, de Antonio Miguel, de Edu, de Plaza, del otro Adrián Cortés que actuaba de segundo entrenador, y del primer entrenador Toni García y, aunque él crea que no lo voy a nombrar, también destacaré el trabajo del ayudante Johnny. Sois todos unos cracks.

SANTA CLAUS

 

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El partido más esperado de la temporada llegaba. Sólo nos faltaba Ángel, por lo demás, estábamos más que preparados, todo estaba en orden, incluso contábamos con Javi Vázquez. Jugábamos en casa, sentíamos el espíritu del serrerías. La música sonaba tan alta que incluso molestaba. Había mucha expectación. Ambiente de guerra por los tambores. Se notaba la tensión. Como decía, estábamos listos.

Fran, René, Ortega, Ginés y Jaime saltaban al campo. Es nuestro quinteto por excelencia, el más repetido del año. Comenzamos perdiendo, pero sin dudas, estábamos en el partido. No teníamos miedo, algunos nervios, pero sólo por las ganas de hacerlo bien, de demostrar que nosotros nos merecíamos esa primera plaza.

El partido fue muy intenso, vistoso, con un ritmo frenético. No se podía parpadear. Es uno de esos partidos que da gusto jugar. De hecho fue algo que le dije a los chicos antes de empezar, les dije: “ojalá pudiera cambiarme por uno de vosotros, me muero por jugar este partido”.

Dirigir en un partido así es algo adictivo. Estaba deseando que llegara el partido y a la vez deseando que acabara. Durante el partido, sentía la presión. No quería que acabara nunca, y a la vez estaba deseando que acabara. Deseaba que todos los partidos fueran así, y a la vez me planteaba dejarme esto de entrenar.

Y en la grada supongo que también. Es un partido que da gusto ver, y mucho más gusto de ver si además ganan los tuyos. Es uno de esos pocos partidos en el que los árbitros, al terminar, te dicen: “gracias por el espectáculo que nos habéis ofrecido, ya nos gustaría que fueran todos los partidos así”.

Está claro que exagero en esto que voy a decir. Sentía melancolía, ésta serie Archena-Molina, Molina-Archena me ha hecho recordar aquellos años de leb bronce. De los Coello y Aguilar, de los Llorente, Hollis, Beeson, Alarcón, Lepero, Ausina... Añoro esos años, cuando en Archena y Molina había un baloncesto de mucho nivel. Y claro que los Darío y yo nos quedamos lejos, está claro que los Chema de Carlos, Francis Ibáñez, Juankris, Eulogio, Max, Pablo... también se quedan lejos.
Pero todos los que estuvimos en la pista este sábado 8 de marzo intentamos hacer el mejor baloncesto posible. Y al menos a mi, gracias al esfuerzo de todos los protagonistas, me llegó todo este recuerdo.

En cuanto al transcurso del partido, la ventaja en el marcador se fue alternando entre locales y visitantes. En la segunda parte llegaron las zonas, y en el momento de la verdad, Archena dio uno o más golpes sobre la mesa para terminar llevándose el partido, con el resultado final de 58-68.

Cuando eres derrotado, comienzas a pensar en aquello que ha salido mejor o peor, y no paras de lamentarte, o de hacerte preguntas y llegan los “y si”. Y si hubiéramos defendido así, y si hubiera cambiado esto...

Yo creo que lo que nos mató realmente fueron tres cosas: lo mal que estuvimos en el rebote, el poco acierto en el tiro de larga distancia, y la tremenda confianza que tuvo el rival.

Un equipo como el nuestro, que lanza mucho desde 6,25, que acabe con un sólo triple conseguido, es casi una muerte anunciada. Nuestros interiores en cambio hicieron un auténtico partidazo. Juankris estuvo tan intenso como siempre, y además estuvo inteligente. Ginés, a pesar de no estar totalmente centrado, volvió a demostrar que es un jugador inmenso. José Antonio y Javi Vázquez tuvieron unos segundos en los que intentaron aportar todo lo que pudieron Javi además debutaba con el equipo. Y Jaime, Jaime Cortón fue sin duda, el mejor del equipo. El 35, que ha trabajado tanto como sus compañeros, ha tenido algunos partidos muy discretos, y aunque llegaba en forma, se clavó una actuación tremenda, muy por encima del partidazo que hizo en su debut frente a Maristas.

Archena, por otro lado, jugó muy bien sus cartas. Plantearon una idea de juego no muy diferente a la nuestra, y terminaron llevándose un partido que sí, se merecieron ganar.
Una hora antes de empezar el partido, yo estaba cogiendo los balones en el almacén, y los oí llegar. Entraron en el vestuario como una estampida, estaban ansiosos.
Ya en partido, es un equipo que cuando huele sangre, te devora, y si además están acompañados del acierto que tuvieron tanto aquí, como allí en la ida, ya tienen mucho ganado.

Sabíamos de sus jugadores más peligrosos, pero aún así, Francis y Eulogio cargaron media victoria rumbo a Archena.

Sin más, enhorabuena al UBA, a Darío, y a todos los jugadores, y mucha suerte en la siguiente fase.

El hecho de que la liga haya sido algo aburrida, de que sólo hayamos tenido dos partidos a vida o muerte quizá no sea culpa del formato de liga. Quizá sea culpa nuestra, por haber jugado auténticos partidazos contra equipos mucho mejores de lo que les hemos hecho sentir con el resultado final.

Y haber perdido estos dos partidos de vida o muerte nos ha matado. Pero somos como un ave fénix. Renaceremos de nuestras cenizas, por supuesto. El baloncesto, la justicia del baloncesto, nos lo debe. Somos un equipo muy pero que muy serio, trabajadores, con rigor, con gusto por hacerlo bien, con la necesidad de ir cada minuto con el cuchillo entre los dientes, no por humillar al rival, si no por lo contrario. Por demostrar partido tras partido que no vamos a levantar el pie porque queremos dejar huella. Por intentar que nuestro equipo sea un equipo, y no un conjunto de individualidades. Por luchar cada jugador por ganarse un puesto, y por hacer mejorar a su compañero.

A éste equipo, a estos obreros sólo les puedo pedir confianza. Siento que en los momentos importantes la echamos en falta. Pero no les puedo pedir nada más. Son unos jugadores que entienden el juego. Saben qué hacer en cada momento, porqué, cómo y para qué hacerlo.

Totalmente orgulloso de ellos. Tienen más conocimientos de los que podría haber esperado. Tienen talento, sobretodo ofensivo. Muestran respeto a los árbitros, a los rivales. Son buenos compañeros, se apoyan entre ellos para hacer que vayan avanzando de la mano. Hemos tenido algún mal momento, pero fue muy concreto, lo superamos, nos hizo más fuertes y nos unió mucho más.

Me quedo con las ganas de jugar contra el Santo Ángel de mi buen amigo David Meléndez.

Me quedo con la necesidad de sentirme el guía de estos jugadores, de sentirme entrenador. Cuando gano me divierto, aprendo cuando pierdo. Con estos jugadores me he divertido mucho, y juntos hemos aprendido muchísimo.

Me quedo con las ganas de ver celebrar a estos jugadores una victoria que se merecen más que nadie. De conseguir una gesta que llevan tantos años luchando. De verlos sonreír. De dedicarle la victoria a nuestro número 13, y a todos nuestros seguidores más cercanos.

Orgulloso de, y agradecido a Ino, por las muchas horas con el equipo. A mi hermano, por estar pendiente del equipo incluso a cientos de kilómetros del equipo. A José María de Carlos padre, por ejercer de delegado cada partido de casa. A todos los que han confiado en este equipo, a los que nos animaron, y a los que acudieron cuando llorábamos. A estos grandes jugadores, gigantes personas. Gracias.

Isma Martínez

 

FOTOS DEL PARTIDO

CB Capuchinos 43-39 Puerta de Murcia MB

Como la experiencia de esta última semana ha sido tan mala, haré de esta crónica la más breve de la temporada para olvidar estos días lo antes posible.

Unas jugadoras que han demostrado rendir por encima de sus posibilidades, incluso remar de forma increíble a contracorriente, olvidaron esta semana todos los ingredientes que las han llevado a conseguir tantos éxitos.

Y la culpa es sólo mía, ya que he consentido que creamos que ahora somos las thunders, dejando a un lado el concepto equipo, y todos nuestros valores. Hemos perdido el compromiso, el esfuerzo y la atención. Hemos menospreciado a un rival como Capuchinos, y hemos recibido lo que nos merecemos.

He caído de trompa a la tierra, sólo quiero pensar que han sido estas jugadoras las que me han llevado tan alto como han podido.

Hemos dado un paso atrás, pero ha sido para coger carrerilla. Preparaos.

El equipo cadete Clínica Dental Gálvez MB logró un contundente triunfo (94-26) ante Capuchinos C en el último partido de la fase regular del campeonato. Esta victoria, la más amplia de toda la temporada, permitió a los cadetes de Molina Basket consolidar el quinto puesto, empatados con el cuarto, aunque con peor diferencia de puntos en los duelos directos.

Además, el conjunto molinense alcanzó un hito muy destacable. El Clínica Dental Gálvez MB se confirmó como la mejor defensa del Grupo D (46 puntos de media recibidos) y en una de las cuatro mejores de toda la categoría, junto con otro equipo de Molina Basket: el Mesón Romero MB entrenado por Ismael Martínez (45,3 puntos en contra).

El partido contra Capuchinos no arrancó bien. Los visitantes, a pesar de contar con muchas bajas, empezaron más concentrados y se pusieron por delante en el marcador en los primeros compases (2-5). Fue a partir del cuarto minuto cuando Molina Basket reaccionó.

El impulso fue liderado por Sergio Sarabia, que en esta ocasión cambió el dorsal 9 por el número 6 como discreto homenaje a su compañero lesionado Jota Meseguer. Adueñándose poco a poco del ritmo, los cadetes del Clínica Dental Gálvez no tardaron en dominar el duelo. Pablo Fernández, Kiko Gálvez, Adrián Barroso y David Gómez, que junto a Sarabia formaron el quinteto titular, anotaron en el primer cuarto antes de ser sustituidos.

Desde el banquillo, la segunda unidad liderada por Nicky Matthews, jugador infantil del Capitrans MB, dio continuidad al trabajo y terminó por romper el encuentro. Un triple de Javi Riquelme sobre la bocina cerró el primer cuarto (23-7).

El segundo período se abrió con una canasta muy especial. Javier Orive, debutante en competición y que ha arrastrado diferentes problemas de lesiones durante la temporada, logró sus primeros dos puntos de la temporada gracias a un tiro exterior. Unos instantes después, repitió el mismo movimiento para conseguir su segunda canasta.

Una jornada más, la labor de los hermanos Pedro y Antonio Mateo resultó clave dentro de la zona. Además, Antonio sumó cinco puntos consecutivos que elevaron la diferencia más allá de los treinta puntos a favor del Clínica Dental Gálvez MB a mitad del cuarto.

Con una intensidad muy alta en el juego, Molina Basket no daba opción a Capuchinos, dejando el marcador al descanso en un contundente 50-12.

El escenario no cambió en la reanudación. Nicky, Sarabia y un acertado Javi Riquelme (autor de 9 puntos en el tercer cuarto para un total de 14, su mejor marca de la temporada) hicieron que la brecha fuese cada vez más amplia.

A lo largo del partido, todos los jugadores del Clínica Dental Gálvez participaron por igual. Sólo los problemas de faltas lastraron a Kiko que, a pesar de ello, tuvo tiempo para anotar su vigésimo triple de la temporada.

El intenso trabajo en defensa permitió que Molina Basket consiguiese 28 puntos en el tercer cuarto, su mejor anotación en un parcial.

El último cuarto arrancó con 78-19 en el marcador. Las canastas de Barroso y Sarabia, máximo anotador del partido con 20 puntos, pusieron el resultado en 86-20 a falta de seis minutos para la conclusión. Sin embargo, en la recta final el juego se volvió más desordenado.

En defensa, una pequeña fase de relajación permitió que Capuchinos lograse un pequeño parcial de 0-4. En ataque, fueron muchas las opciones de contraataque que no se materializaron; del mismo modo, los sistemas en estático perdieron rigor, haciendo que la cadencia anotadora decelerase sensiblemente. En los tres últimos minutos, sólo David fue capaz de anotar para Molina Basket, dejando el marcador final en 94-26.

El lógico descenso de la intensidad en el epílogo no empaña un partido notable: los cadetes del Clínica Dental Gálvez MB ofrecieron treinta minutos de juego brillante en un duelo en el que lo más difícil era mantener la concentración.

La victoria supone el colofón a una fase regular en la que los cadetes de Molina Basket han crecido como jugadores y, sobre todo, han cumplido el principal objetivo del equipo: competir cada jornada contra cualquier rival.

FOTOS DEL PARTIDO

J. A. Pujante

El equipo junior masculino de primer año de Molina Basket viajó el sábado hasta el Fausto Vicent de Alcantarilla para medirse a un Hero Jairis que no había perdido en casa en toda la temporada y que acumulaba ocho victorias consecutivas. A pesar de eso, los de Agustín Pérez no pudieron meterse en el playoff por el título, al quedar segundos de su grupo.

Los molinenses empezaron dominando, de la mano de Emilio y Alberto (0-6), pero ocho puntos seguidos a cargo de A.González pusieron de nuevo a Jairis en el encuentro. El segundo triple de Emilio, de los 5 que anotó, dio una nueva ventaja a los de Javi Piqueras (13-20) antes de que Ortuño saliera al rescate de los suyos.

La entrada a pista de Antonio Hernández ayudó a los visitantes a seguir dominando. El #10 de Molina Basket anotó 7 puntos en apenas 5 minutos, incluyendo un triple, al igual que más tarde Iván Ríos que anotó 5 consecutivos. Sin embargo, los dos últimos minutos antes del descanso no fueron nada prolíficos para Antomar MB y Jairis aprovechó para comprimir el marcador (34-38).

En el tercer cuarto los de Alcantarilla se pusieron por primera vez (y única) por delante, con 41-40, pero la aparición de Manu Finez dio de nuevo la iniciativa al cuadro azulón. Un parcial de 0-8 al término de este período fue ya el primer torpedo importante contra las esperanzas amarillas, que vieron cómo iniciaban los 10 minutos finales con 9 puntos de desventaja.

Tres triples de Emilio, Iván y nuevamente Emilio llevaron al marcador la máxima ventaja molinense (54-70) mediado el último cuarto. De ahí hasta el final poco cambió. Hero Jairis recortó unos puntos de cara al basket average, que debido a la igualdad del grupo, no deja de ser importante. Al final, 62-74 para Molina Basket, que el próximo fin de semana jugará contra Sierramar La Unión, que viene de perder en casa contra Capuchinos.

Después de cuatro partidos consecutivos venciendo, el ACG Molina Basket recibía en el Pabellón El Romeral al indiscutible líder y favorito al título, el Químicas Meroño de Cartagena.

El equipo entrenado por Eugenio Alcaraz abrió el marcador con un parcial de 0-7, siendo Andrea Ros la autora de los siete tantos. Tardó el equipo molinense más de 4 minutos en inaugurar su marcador con un tiro libre de Lucía, en parte por dos o tres fallos debajo del aro cuando ya parecían canastas hechas.

No obstante, las de José Juan Piqueras se recompusieron a base de defender fuerte y solamente permitieron una canasta, nuevamente a cargo de la rubia alero portuaria, en los minutos del 4 al 8. El problema estaba en la parcela ofensiva pero un 2+1 de cada hermana Villalón puso el electrónico en un 11-14 más que ilusionante. Ilusión con fecha de caducidad, pero ilusión. El equipo estaba disfrutando sobre la cancha, algo que no se había conseguido en ningún momento en el Pabellón Urban de Cartagena.

En el segundo cuarto, las líderes de la competición demostraron el por qué. Un demoledor parcial de 5-29 resolvió el encuentro. Cuatro triples en este cuarto (ocho en total) frente a una sola canasta en juego de las molinenses fueron argumentos más que suficientes.

Cada vez el cansancio hacía más mella en las locales, que sin embargo no dejaron de intentarlo y pelearon cada balón como jabatas. Fruto de un encontronazo, Mar cayó con la barbilla en el suelo, aunque afortunadamente todo quedó en un susto. Por precaución, ya no volvió a saltar a la pista.

De nuevo buen trabajo de María y Carmen en la zona, teniendo que vérselas con una gladiadora como Iraides. Una Silvia que a falta de acierto en ataque se involucró especialmente en el trabajo de rebote, faceta donde la gran lucha de Noemi, Ascen y Ángela ya no es noticia. Mucho descaro de Pilar, sobre todo en los primeros compases, cuyo testigo cogió Elena en la segunda mitad, con varias acciones atrevidas y una gran canasta bajo el aro. También buenos minutos para Claudia, que anotó la única canasta del equipo en el último cuarto, cuando ya el depósito de la gasolina empezó a entrar en la reserva.

Ahora la liga se toma un fin de semana de descanso, antes de las últimas 5 jornadas, que prometen ser muy emocionantes.

Por cierto, por el pabellón se vio a una Mari Ángeles Ruiz que evoluciona muy favorablemente de su lesión.

FOTOS DEL PARTIDO

Gran victoria la que consiguió el infantil masculino del MB por 70-59 frente a un UBA Archena que no puso las cosas fáciles en ningún momento.

Con empate a 16 terminaba un primer cuarto muy igualado en el que Dani Sánchez volvía a dar muestras de estar alcanzando su mejor versión.

Peor le fueron las cosas a los locales en el segundo cuarto. La intensidad decrecía por momentos y además se le sumaban dos importantes problemas: el rebote y los nervios. Estos momentos de dudas bien fueron aprovechados por el equipo archenero que se iba hasta los 8 puntos de ventaja. Tan solo un inspirado Javi Vázquez, con 9 de los 12 puntos anotados en este cuarto, y el aumento de la intensidad defensiva en los dos últimos minutos hacían mantener las esperanzas de los molinenses, que terminaban yéndose al descanso con el marcador de 28-33.

Mucho mejor comenzó el tercer cuarto. La intensidad defensiva volvía y Jorge Sánchez, que sufrió todo el partido una defensa "pegajosa" empezó a estar mas participativo en el juego. Por contra, los de Bujeque seguían teniendo graves problemas en el rebote defensivo, permitiendo al equipo visitante disponer de segundas y terceras opciones. Con el marcador de 49-46 terminaba el tercer cuarto.

Con todo por decidir comenzaba el último cuarto. Molina adquiría una ligera ventaja en los primeros compases, pero los visitantes volvían a reducirla e igualaban el encuentro a 56. Además, Pablo Malia, Javi Vázquez y Edu Rodriguez eran expulsados por faltas. 

Los últimos 5 minutos tienen dos nombres claves: Juan Corrales y Jorge Sánchez. Juan, "picado" por el flojo rendimiento que había tenido en el segundo cuarto, salió a comerse el mundo. Se hizo dueño del rebote y solucionaba, de esa forma, el problema que los chicos del Capitrans MB habían estado teniendo durante prácticamente todo el partido. Por su parte, Jorge Sánchez cogía la responsabilidad del ataque molinense y con 5 puntos consecutivos (2 canastas de una calidad extraordinaria y un tiro libre) despegaba en el marcador a los locales. Con apenas minuto y medio, Juan, Nicky y otra vez Juan anotaban 6 puntos que rompían definitivamente el partido. Jorge Sánchez se encargó de cerrar el marcador con un tiro libre (70-59).

Seguramente este no fue el mejor partido que se recuerda del Capitrans MB. Los nervios pesaron mucho durante todo el encuentro. Pero era un partido que había que sacar si o si, de la forma que fuera. Y si esta vez no fue por calidad, si que fue por casta, por orgullo y por otra palabra que empieza por co...jones.

Todos los jugadores aportaron su granito de arena. A lo ya mencionado sobre Dani (5), Javi (10), Juan (4) y Jorge Sánchez (22) hay que añadir que Pablo Malia, seguramente de los que mas nerviosos estuvieron, terminó anotando 14 puntos. Ángel Villaescusa anotó 4 puntos muy importantes en el tercer cuarto. Nicky (8) que se aceleró un poco en los momentos finales, trabajó como solo el sabe hacer. Adri metió la canasta que nos volvía a poner por delante tras el empate a 56. Edu y Fulgen no tuvieron su día, pero el trabajo diario que hacen es tremendamente bueno. Ya han cuajado grandes partidos esta temporada y volverán a hacerlo.

Por último Jorge Cruz (1) fue el gran damnificado del encuentro. Le repetiremos las veces que haga falta que tiene calidad de sobra para jugar a esto y que no importa lo bajito o lo débil que parezca. "Tu cabeza es la que te hará astuto ante los grandes, inteligente ante los fuertes. Solo tienes que creértelo".