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Sentimientos tras la F4, por Isma Martínez

26 May 2016
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Bea Aracil e Isma Martínez Bea Aracil e Isma Martínez

Reconozco que a veces, en mi soledad, rompo a llorar, por echar la vista atrás, y ver todo el camino que hemos recorrido juntas. A veces me pregunto: ¿cómo hemos logrado llegar tan lejos, y tan arriba?

Otras veces, simplemente me ocurre al recordar a las chicas llorando tras la derrota.

Además, leer la crónica de José Juan Piqueras de la final four, me hace emocionarme, párrafo sí, párrafo también.

Tomo prestadas unas palabras de Antonio Saura, entrenador de Infante: “Que bonito, y a la vez que cruel. Por eso es mi pasión. Es baloncesto”

No soy capaz de ver repetidas las últimas acciones del agónico triunfo ante Infante. Cualquier entrenador se las pondría una y otra vez. Pero en mi caso, se me hace muy duro.

La canasta de Clara, está defendida casi a la perfección, tan solo un despiste, y fin del sueño.

La canasta de Llini, está ejecutada, tal como lo hablamos. Pero la pelota, a veces quiere entrar, y otras no.

Sobre esta última acción, recuerdo un partido, hace ya casi 3 años (fue en sepriembre), en un torneo de Marme, éramos infantiles de primero, y nos enfrentábamos en semis a Estudiantes.

Ganamos en la segunda prórroga, y hubo momentos de auténtica heroicidad. Perdíamos de 3, nos quedaba la última posesión, Marta lanzó de 3, falló, Perea capturó el rebote, lanzó, recibió falta, y además, anotó. Pero además, anotó el tiro libre. Aquel día Paula nos enseñó, que los partidos duran mucho más que 40’.

También aquel día, me llamó la atención una frase de Llini. Estudiantes pidió tiempo muerto, y Llini aún tenía que lanzar 2 tiros libres. Di unas instrucciones en función de si Llini anotaba uno, los dos, o ninguno. Entonces ella me interrumpió y me dijo: “los voy a meter, los dos”. Y lo hizo. Paula aún era alevín.

Cuento toda esta anécdota, porque algunos compañeros y amigos del entorno del basket, me preguntaron sobre la jugada final que nos dio acceso a la final. La jugada era sencilla, no demostré ser ningún genio táctico. Sobre ese tiempo muerto, solo me siento orgulloso porque recordé la frase de Llini, y simplemente le dije: “la vas a meter, va a ser un 2+1”. No acabó en un 2+1, pero la metió.

Mis padres, que cuando jugaba de pequeño, iban a verme las muy pocas veces que podían, fueron a ver la final. Y me resultó muy llamativo un comentario de mi madre: “sabes que no entiendo mucho de baloncesto, pero tus niñas han sido mejores, solo que han fallado muchos tiros”.

No será el mejor resumen del partido, ni será la mejor analista, pero es mi madre, que podrá tener una opinión muy subjetiva, pero es cierto que fallamos muchos tiros, y me encantó oírle decir que las nuestras fueron mejores.

Otros entrenadores, me decían sobre la final, que hicimos todo lo que pudimos hacer…, que realmente no teníamos opciones de ganar ese partido…, que si el ataque contra zona…, que si nosotras hubiéramos hecho tal o cual…

Yo me quedo con que competimos, que salimos a ganar, a ir a por ellas, todos los metros del campo, y con que no nos sentimos inferiores en ningún momento.

Pero si vamos al resultado, un partido de baloncesto se gana o se pierde por la suma de muchísimos datos. Pero no seríamos tan inferiores cuando perdimos por 6 puntos, y fallamos tan solo 24 tiros libres.

Por otro lado, aportar que Cartagena ha finalizado en el puesto 13 en el Campeonato de España de Clubes, logro por el cual nos alegramos y las felicitamos, pero que además nos hace sentirnos orgullosas de haber perdido ante un equipo así.

Ahora es cuando me pongo más sentimental, y casi que son parrafadas melancólicas, que interesen al lector aún menos que todo lo anterior:

 

Gracias al MB, porque solo ellos son capaces de organizar un evento así.

A Laura Fdez, Iván Fdez, y David Meléndez, porque solo nosotros somos capaces de ponernos de acuerdo para ser subcampeones el mismo año.

A Marcos Marín, Pedro Castaño, Jota Sánchez-Rex, Adrián Cortés, Alfonso Ruíz, Javi Sáez, Quini Hdez, Loli Meseguer, Ani Calvo, Adrián Méndez, Manu García, Rebeca García, Abraham Ibáñez, José Alberto Exposito, Nino Solana, Javi Romero, Pedro Hermógenes, Franky&Lucas, Weeble, Antonio Pérez…

A los palmeros datileros, y especialmente a Nicky, porque él lo consiguió por nosotras.

A mis amigos, que a pesar del “monotema basket”, siempre me escuchan.

A Mar Villalón, y a los animales. Os echo de menos.

Gracias y perdón, a todos aquellos a los que no he mencionado.

 

Y sobre todo:

Gracias a Pedro Pérez, mi compañero. Tendría que escribir millones de palabras para compensar todo tu esfuerzo por el equipo. Ya era hora de que echaras a volar. Qué suerte tendrán los niños que entrenes la temporada siguiente.

Gracias a José David, mi hermano, por haberme dado a conocer este deporte, inculcarme todo su amor. Siempre aprendiendo de ti, nunca a tu altura.

A todos los “parents”, por su cariño y compresión, y por ser unos hooligans en la grada con su “Molina, pom pom pom”.

A Isa Moreno, porque el destino nos la devuelve en los mejores momentos, y por echarle muchos huevos.

A Alba Landeras, por tener la valentía y el desparpajo por bandera, y por echarle muchos huevos.

A Irene Pérez, por traer de vuelta al instante las cabezas que se te piden, y por echarle muchos huevos.

A Ester Villalón, por echarle muchos huevos, por echarle muchos huevos, y por echarle muchos huevos.

A María Prieto, por ser la mejor persona que voy a conocer en mi vida, y por echarle muchos huevos.

A MCarmen Alcantud, porque nos tienes a todas en la palma de tu mano, y por echarle muchos huevos.

A Almu Arce, por ser nuestros brazos, y alcanzarnos el cielo con ellos, y por echarle muchos huevos.

A Paula Perea, porque nunca el número 13 me dio tan buena espina, y por echarle muchos huevos.

A María Salmerón, porque a veces es mejor preguntar, y por hacérnoslo entender en español, y en inglés; y por echarle muchos huevos.

A Celia Pellicer, porque ningún rascacielos nos dará vértigo a tu lado, por ser nuestro techo, y por echarle muchos huevos.

A Isa Rubio, el físico de la liga, por conquistarnos, y por conquistarlos; y por echarle muchos huevos.

A Clau Martínez, porque eres un sol, y todas nos quemaríamos por abrazarte; y por echarle muchos huevos.

A Paula Llinares, porque ves el aro muy grande, pero tu ambición es enorme; y por echarle muchos huevos.

A Marta García, porque eres la jugadora con la que todas quieren compartir equipo, y por echarle muchos huevos.

A Bea Aracil, por enseñarnos, que si nos caemos, los levantaremos, una y otra vez. Porque eres la capitana, nuestra capitana. Y por echarle muchos huevos.

A MCarmen Hermoso, por tu implicación, tus ánimos, por prestarnos tu escudo para la batalla. Porque habría preferido no tener estadísticas, que ver que no aparecía tu nombre en ellas. Por cada vez que has gritado 1,2,3. Porque contigo, lo habríamos logrado. Porque el baloncesto está en deuda contigo. Porque te estamos esperando. Porque volverás más fuerte que nunca. Y no por echárselos, porque en tu caso es, por tener tantos huevos.

 

Hay gente que se sorprende cuando me oye diciendo… “nosotras”. ¿Qué mejor manera de entenderlas, que sintiéndome una más?

Habrá alguno que se haya asustado leyendo… “por echarle muchos huevos”. ¿Acaso no le echan huevos?

He soñado con entrenar grandes equipos, pero nunca soñé dirigir un grupo humano semejante.

He soñado con grandes victorias, pero nunca soñé jugar 100 partidos oficiales con un mismo equipo, que coincidiera con una semifinal, y ganarla de este modo.

He soñado llorando tras vencer en una final, pero nunca soñé ser tan feliz perdiendo una final.

ISMA MARTÍNEZ

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