12/13 octubre

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Sigue lloviendo. El ayuntamiento es un edificio de la época victoriana rodeado de césped que ocupa una manzana en el centro de Belfast. Llegamos puntuales.
 
Entramos en el recinto del City Hall. Pasamos de un guardia de seguridad a otro. Seguridad con traje y corbata. Somos los del baloncesto. Nos invitan a pasar. Nos abren las puertas. Nos acompañan. Cada paso que damos es más alucinante. Avanzamos por un palacio de mármol, vidrieras de colores, lámparas que cuelgan del techo y suelos con alfombras de lana y seda.
 
Un palacio. Como en los cuentos.
 
Al final resulta que todo es verdad.  Que hemos participado en un torneo de baloncesto en Irlanda. Que hemos jugado contra Dublín, Belfast y la selección irlandesa. Que estamos en una recepción en el City Hall.
 
Entramos en el Banqueting Hall, la sala reservada para comidas oficiales. Hay varios cuadros homenaje al Titanic en las paredes. Como en toda la ciudad. Una extraña mezcla de orgullo y tristeza.
 
Nos sentamos. Allí están todos los equipos que han jugado este fin de semana. Nuestras chicas son las más elegantes. Sin duda. Ellas se distribuyen en dos mesas. A José Juan y mí nos llevan hasta el lado opuesto del salón.
 
Nuestro sitio está con los anfitriones. Como sentarse con los recién casados en una boda. Breda me pregunta por nuestra MVP. Le pido esa segunda opinión de otras personas. Intervienen dos entrenadoras que han estado por el Methody ese fin de semana.
 
Nos ha gustado mucho la 7”. Sorpresa. No tenemos 7. Se lo explico con amabilidad, pero ellas insisten. “Sí, la 7. Mara.” No es una sorpresa. Ha competido cada minuto. Además ha tenido momentos brillantes, espléndidos. La llamen como la llamen. Le pongan el número que le pongan. No es una sorpresa, pero me hace ilusión que se lo den a ella.
 
Breda me pregunta también el nombre de la chica que ha metido el triple decisivo. Tienen un premio para la mejor canasta del torneo y en esto hay unanimidad.
 
Son detalles, pequeños detalles, pero cada uno de ellos me parece más bonito que el anterior.
 
La cena no es un gran banquete. Han preparado un buffet para que cada uno llene su plato como quiera.  Como la gente no se abalanza a repetir, lo retiran relativamente rápido. Pasamos al postre, al té y a los discursos.
 
Lo primero que hacen es darnos las gracias por venir. De nada, supongo. La lista de agradecimientos es larga. Luego entregan las medallas. Primero, como es lógico, a nuestras chicas. Después va el resto de equipos. Ese ha sido el orden todo el fin de semana.
 
Me divierte pensar que, en un momento dado, nombrarán a Mar y a Mari Cruz para darles sus galardones. Ellas no lo saben. Las posibilidades son múltiples: que las pillen comiendo el postre con la boca llena de migas de chocolate, que no se enteren, que se pongan rojas de vergüenza o todo a la vez.
 
Disfruto especialmente ese momento de espera. En un fin de semana de sorpresas, esta es la única que conozco de antemano. Un sueño. Un recuerdo.
 
Mar recoge su premio con una parada en dos tiempos: recibe el trofeo, lee el juego y vuelve a su silla. Mari Cruz opta por una puerta atrás: pie exterior, recoge premio y salida explosiva otra vez hacia su sitio.
 
Al terminar la ceremonia, voy hacia Breda. Le doy una camiseta de Molina Basket y una placa conmemorativa de nuestro ayuntamiento. Todo me parece poco.
 
Antes de salir del City Hall, el trofeo de Mari Cruz cae al suelo. Se estrella contra el único espacio sin moqueta en el palacio y se convierte en trozos de cristal.
 
Esas cosas se rompen. Otras duran para siempre.

 

Al acabar la cena en el City Hall, empieza la final del Eurobasket. España-Lituania. Las chicas quieren verlo, pero en Belfast no es tan sencillo. Hay fútbol gaélico, rugby y hurling esa misma tarde. El baloncesto se ve a través de una taquilla en un canal de pago; las páginas web españolas que lo ofrecen están censuradas por los derechos de televisión.
 
Pinta mal la cosa. Breda propone que vayamos a todos a su casa y verlo allí. Pero le explican que tendría que estar abonada al canal y eso es imposible de gestionar un domingo por la tarde. Ella no se rinde.
 
Se ofrece a llevarnos al hotel para hablar con el director y hacer que nos lo pongan en un proyector. Breda moviliza otra vez cinco coches para que nos trasladen.
 
Sigue lloviendo.
 
En el hotel, Breda lo intenta, pero es imposible. No hay forma de conectar. Desde España nos informan de que el partido va bien, que vamos ganando en el descanso.
 
A Sabela se le ocurre hacer un FaceTime con su casa: colocar un ordenador frente a la televisión de sus padres y verlo a través de una tablet. Funciona. Más o menos.
 
Su hermano Dani es nuestro cámara. Hay veces que no sabemos cómo van o si el tiro ha entrado. Pero estamos todos allí, reunidos en torno a una pantalla viendo a Pau Gasol conquistar Europa.
 
Como una familia alrededor de una chimenea.
 
Es la tercera vez que España gana el Eurobasket en pocos años. Antes esto no era así, pero ellas no lo saben. Es el tipo de cosa que aprendes a valorar cuando pasa el tiempo.
 
Salimos a cenar por el barrio. Es una zona residencial, muy tranquila. Son las ocho de la tarde. Todo está cerrando. El tipo del Subway nos apaga el letrero de “Open” en la cara. Compramos chocolatinas y Coca-Cola de color verde en una gasolinera. Cenamos hamburguesas y patatas fritas en un fish and chips donde no queda pescado.
 
Sigue lloviendo.
 
De vuelta al hotel, alguna empieza a darse cuenta de que al día siguiente regresamos a casa.
 
Son las nueve y media, pero la cafetería del hotel ya está desierta. Pronto cerrará. José Juan, Alba, Mari Cruz y yo nos sentamos en los sofás con tapicería retro de recepción.
 
Escuchamos las carreras y las risas de la planta superior. Son ellas. Son las nuestras. No hay duda. Están jugando a las cartas o al escondite o a bailar hasta caerse de espaldas sobre una mesa.
 
Es Bea, es Ascen, es María (cualquiera de las dos), es Ainhoa, es Mar, es Ángela, es Sabela. Incluso son Silvia, Elena y Lucía, aunque parezcan más calladas. Son todas porque (aunque ellas no lo saben) todavía son demasiado jóvenes.
 
Pronto dejarán de serlo y recordarán días como éstos. 
 
 
Breda viene a desayunar con nosotros el último día. Se ha comprometido a recoger nuestras maletas en el hotel, guardarlas en su coche, quedar con nosotros más tarde en el City Hall y devolvérnoslas cuando cojamos los taxis para el aeropuerto. Todo corre por su cuenta.
 
Es lunes por la mañana. Breda tiene que trabajar, pero pide permiso para ser nuestra anfitriona hasta el último momento.
 
Aparece en recepción con una montaña de camisetas de su campus de verano para las chicas. Es otro regalo.
 
Hacemos proyectos mientras nos sirven el café. Ahora sé que estoy delante de una persona que no sueña en vano. Siento que no puedo fallarle, porque ella no nos ha fallado a nosotros. Me gusta esa sensación de querer hacer posible cualquier plan.
 
Cogemos el bus hasta el City Hall. Nos hacen una pequeña visita guiada. Le explico a nuestro guía que aligere la ruta porque las chicas están cansadas, aunque en realidad están deseando ir de compras.
 
Ya no llueve. Recorremos Donnegal Place. Buscan el souvenir perfecto para familia, para amigos y para ellas mismas. Les recuerdo que Belfast es el Titanic, que la Guinness es Dublín. Tienen una hora, pero se les hace corta.
 
A la una y media, puntual como siempre, Breda nos espera con las maletas junto a dos taxis. Nos despedimos de ella. Hasta pronto, espero.

Los taxis son dos furgonetas negras con capacidad para nueve pasajeros. Me hacen pensar en el Equipo A
 
En nuestro furgón, suena música de Noel Gallagher. No es Oasis; es él en solitario, nos explica el taxista. Su voz tristona nos aleja de la ciudad. Por primera vez, salimos del centro de Belfast a la luz del día. Por primera vez, vemos algún rayo de sol. La hierba brilla con un verde reluciente. Hay vacas y ovejas. Muchas.
 
En los semáforos, vemos que el otro taxi se balancea de un lado a otro. Hay música y bailes dentro. Seguro que no están escuchando a Noel Gallagher.
 
Antes de facturar, Alba se da cuenta de que ha perdido su móvil. Seguramente esté en el furgón de Noel Gallagher. En ese punto, tenemos dos opciones: darlo por perdido o llamar a Breda. Optamos por la segunda. Y quince minutos después, el taxi vuelve al aeropuerto y Alba recupera su móvil.
 
Breda está cada vez que la necesitamos. Hasta el final.
 
Pasamos el control de seguridad sin apenas incidentes. Sólo nos confiscan un móvil, nos cachean y nos registran un par de maletas. Nada grave.

Contamos las libras que nos quedan. Guardamos los billetes y gastamos las últimas monedas comprando a la carrera chocolatinas y chicles para el viaje. Un despilfarro en miniatura.
 
El avión despega puntual y parece que todos los pasajeros están sanos. Esta vez.
 
Pongo el iPad sobre la mesita del avión y me pregunto cómo contar lo que hemos vivido. No es fácil. Me vendría bien ayuda. Entonces me doy cuenta de que todas están dormidas.
 
Dormidas. En silencio, por primera vez en cuatro días.
 
Son un grupo fantástico. (Ahora que duermen, más todavía.) En serio. Lo llevo pensando todo el fin de semana, pero no se lo he dicho a las chicas en ningún momento. Para que no se viniesen arriba. Prometo hacerlo antes de despedirme en el aeropuerto.
 
Juntas podrían ir al fin del mundo; esta vez han llegado hasta Belfast. Se dice rápido.
 
Ahora vuelven. De un viaje. De una experiencia. De una aventura. De un torneo de baloncesto. Y todo ha ido muy bien. Mejor de lo esperado. Mejor de lo soñado.
 

 

Este viaje termina ahora. Con el tiempo, los sueños se cambian por recuerdos. Recuerdos de esos que duran para siempre.


 

 

A falta de 8 minutos, los molinenses sólo ganaban por 6 puntos (41-35) pero un enorme parcial de 27-9 acabó con las esperanzas de los de la capital de llevarse el triunfo del Pabellón Serrerías.

Los de José Juan Piqueras, además de la avalancha final, vivieron sus mejores minutos en el primer cuarto. Con Ginés Cascales anotando 9 de sus 22 puntos en estos primeros diez minutos y los triples de Adrián Barroso y Fran Pérez, sumados a una defensa bastante correcta, los locales se marchaban con 10 puntos de ventaja al cambio entre cuartos (21-11).

Los bases Alberto Castellón y Fonti Capitán entraban en problemas de faltas, después de hacer un gran trabajo de desgaste con sus homólogos de Infante, que se mantenían vivos gracias a la anotación de Lechuga y Pujalte (ambos acabaron con 11 puntos). El segundo período, a pesar de estar por debajo del nivel del primero, sirvió para adquirir otros 4 puntos, llegando al descanso con 36-22, después de una canasta de Alfonso Carrillo casi sobre la bocina.

El tercer cuarto fue sin duda el peor. Ambos conjuntos ofrecieron un pobre espectáculo que acabó con 5-9 para los visitantes. Pablo de Sampedro anotó el tiro libre de una técnica sancionada a los murcianos. Poco más que apuntar sobre el cuarto. 41-31.

Y después de 12 minutos en los que el Gran Muralla MB sólo pudo anotar 5 puntos, en los 8 siguientes se desquitó con 27. Cosas del basket. Gran último cuarto de René Cadme, que guió a los suyos en esta fiesta de anotar, bien acompañado del trabajo defensivo de Ángel Romero, Jota Meseguer y José González. El resultado final fue de 68-46.

La semana que viene los nuestros visitan el Colegio Monteagudo para optar a la tercera victoria.

PARCIALES: 21-11, 15-11 (36-22), 5-9 (41-31), 27-15 (68-46).

El primer equipo masculino de Molina Basket cayó en casa ante el recién ascendido Superdumbo Maristas por 68-76. Los de Diego Paniagua casi siempre fueron a remolque en el marcador, aunque entraron con ventaja (49-45) al último cuarto.

Maristas supo sacar provecho a su juego exterior, y así, con incisivas penetraciones y una buena mano desde 6.75 fueron manteniendo la iniciativa en el luminoso durante toda la primera mitad (28-31).

El tercer cuarto fue el más rentable para los intereses molinenses. Un parcial de 21-14 remontó la desventaja. El juego interior y algunos robos de balón que derivaron en contraataques fáciles permitieron a los de Paniagua escaparse ligeramente.

A falta de 6 minutos, el Tuttocars MB seguía 2 puntos por delante, pero de ahí hasta el final los murcianos consiguieron anotar 21 puntos, algo que fue inalcanzable para los locales, que deberán pensar ya en redimirse frente a un CB Myrtia que fue capaz de sacar la victoria en la cancha de Lorca.

ÁLBUM DE FOTOS

Los dos equipos de Molina Basket encuadrados en el grupo D2 de la liga Cadete, el Triple L MB y el Frutos Secos Pelluz MB se enfrentaron el sábado por la tarde en el Serrerías, en la 1ª jornada de Liga.

Como mandan las normas, al haber dos equipos del mismo club en el grupo deben medirse en la primera jornada.

Aquí os dejamos las imágenes del choque:

ÁLBUM DE FOTOS

Los chicos que entrena Toni García consiguieron la primera victoria del año (57-39) tras ahogar al Saeco CB Molina después del descanso.

Los dos primeros cuartos sirvieron para que ambos equipos se tantearan. El partido transcurría con un ritmo bajo de anotación, ambos equipos venían de anotar 48 y 55 puntos respectivamente y parecía que el discurso no iba a ser muy diferente.

El primer período concluyó con un resultado de 10-11 favorable al equipo verde y al descanso el marcador era de 18-19. Cada canasta se celebraba con intensidad en cada banquillo, sabedores de la importancia de las mismas.

Dos triples de Kiko Gálvez tras la reanudación dieron una pequeña ventaja a los azules, que entraban con 3 puntos (33-30) a los últimos 10 minutos. Los jugadores completaron con éxito el planteamiento defensivo de Toni y ahora por primera vez podían correr. El dominio de Juan Carlos en el rebote y la visión de Felipe lanzaba a sus compañeros Paco y Sarabia al contraataque.

Un último cuarto de escándalo (24-9) desarboló por completo a la escuadra visitante y sirvió para resaltar el trabajo realizado por los jugadores del Intercon MB, que si bien no pudieron hacerse con el triunfo en la primera jornada por pequeños detalles sí que merecieron el de esta segunda.

La semana que viene, nueva oportunidad para seguir creciendo en casa del CB Cartagena. Enhorabuena a todo el equipo!!

ÁLBUM DE FOTOS

El Club Baloncesto Portus Magnus visitó este sábado el Pabellón Serrerías de Molina de Segura para una serie de partidos amistosos. El club almeriense de reciente creación viajó con cadetes, juniors y seniors para un total de cuatro encuentros.

Abrieron la mañana el Cadete'00 MB y sus homólogos andaluces. En un choque muy igualado, ambos equipos se repartieron cada una de las mitades. Los de J.A.Pujante llevaron la iniciativa en la primera, con muchos jugadores aportando tanto en defensa como en ataque. Tras el descanso, los chicos de Pepe Siles incrementaron su actividad defensiva hasta que en el último período se distanciaron alrededor de una decena de puntos, que fueron suficientes para que el triunfo cayese del lado naranja por 53-59.

A continuación, nuestro equipo de 1ª Autonómica se midió al Junior del Portus Magnus. El poco acierto de los molinenses, que se quedaron tan solo en 43 puntos, sumado a las numerosas imprecisiones fueron una pesada carga que no permitió casi en ningún momento estar luchando por la victoria. Así pues, los almerienses fueron justos vencedores por 43-58.

Por la tarde, los cadetes volvían a la acción, pero en este caso por parte de Molina Basket lo hacía el equipo de 2001. Los de Almería, como era de esperar, dominaron el encuentro, debido a sus mejores capacidades en muchos aspectos tanto físicos como del juego. Para los de Javi Piqueras fue un test serio antes de comenzar la liga el próximo sábado.

Y por último, se enfrentaron los dos equipos senior. El Tuttocars MB desplegó un juego coral desde el primer momento. El acierto en muchas fases del partido, el dominio del rebote y la buena lectura en el contraataque le llevó a conseguir 15 puntos de ventaja al descanso. Posteriormente esa diferencia se llegó a doblar. Los almerienses aprovecharon el último cuarto para recortar y dejar el marcador en el 74-61 definitivo. La semana que viene debut en casa en liga frente a Superdumbo Maristas (sábado 10 a las 19:00 en Serrerías).

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El grupo B Junior arrancó para el Gran Muralla MB'99 con una sufrida victoria ante la AB Ceutí, que planteó un partido muy serio en su casa, el Pabellón Miguel Induráin.

A pesar del 0-4 inicial para los molinenses, el primer cuarto fue para los locales (23-20), gracias en parte a los 10 puntos anotados en los últimos 2 minutos del período. Estaba claro que había que parar la producción de los chicos dirigidos por Baños. Así, hacia el ecuador del segundo cuarto los visitantes se pusieron con 4 puntos de ventaja, tras una canasta de Jose González. Molina Basket siguió con la iniciativa en el marcador hasta el descanso, aunque con escasas diferencias (33-35).

El momento más delicado llegó sobre el minuto 25, cuando un triple y una canasta locales pusieron el electrónico en un peligroso 44-39. La reacción no tardó en llegar y 10 puntos consecutivos de un Fran Pérez que acabó con 25, metieron nuevamente al Gran Muralla en el partido (48-49 y 10 minutos por jugar). Ginés Cascales con 14 y Alfonso Carrillo con 8 escoltaron a Fran en la anotación conservera.

La cuarta falta del máximo anotador del partido, M.Martí con 29 tantos, fue una de las claves para el despegue azulón. Con un parcial de 0-10, los de Jose Juan Piqueras adquirieron la mayor diferencia (49-60) que sin embargo vieron reducida en los instantes finales hasta el 57-64 final.

A destacar el pobre 10/27 (37%) en tiros libres de los molinenses que unido al bajo porcentaje en el tiro de tres y el problema en el rebote casi les cuesta un susto a los nuestros.

En el resto de la jornada, Caravaca superó a Begastri por un punto (46-45) mientras que Monteagudo se vio sorprendido en casa por Moratalla (73-77).

El Gran Muralla volverá a competir el próximo fin de semana contra la AD Infante.

Este sábado y ambos en jornada vespertina, los dos equipos junior masculinos de Molina Basket empiezan la competición.

A las 17:00 h. el Intercon MB, del grupo A, abre la temporada en el Pabellón de Los Dolores ante la EB Salesianos. Los de Toni García buscan lograr el primer triunfo de la temporada, ante un equipo que el año pasado también compitió en el grupo especial, si bien no pudieron lograr ningún triunfo. Esperamos una gran puesta en acción de los nuestros.

Una hora después, a las 18:00, será el turno del Gran Muralla MB. La generación del 99 también tendrá que desplazarse, en su caso hasta el Miguel Induráin de Ceutí para intentar atrapar la primera victoria. Los de José Juan Piqueras han disputado 3 amistosos con otras tantas derrotas (Archena, Montemar A y Montemar B) aunque poco a poco se va viendo un mayor acoplamiento entre las nuevas piezas del equipo.

Ojalá que os podamos contar dos éxitos como inicio de curso.